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Rodrigo Araya Dujisin

Conjeturas sobre la digestión de Criptonomicón

Rodrigo Araya D.

Criptonomicón es una de las novelas más interesantes y entretenidas que he leído en el último tiempo. Si bien este comentario no tiene nada de original, puesto que la crítica literaria y ciberactivista así lo han expresado hace ya bastante tiempo. Sin embargo, a casi un año de su lectura, siento la necesidad de esta breve conjetura, ahora que siento los efectos de su digestión.

Es una novela qua ya tiene sus años. En estos tiempos digitales es una novela relativamente vieja. Su primera edición en español es del 2002. La novela original contaba 918 páginas y su primera edición data del lejano año 1999, en esos años de transición entre el post muro de Berlín y pre torres gemelas. La edición en español optó por presentar tres tomos: Código Enigma, Código Pontifex y Código Aretusa, haciendo referencia a los códigos utilizados para encriptar información durante la segunda guerra mundial.

Ha recibido premios y muy buena critica, tanto en su dimensión literaria, como en su dimensión documental. Como un botón de muestra: “Stephenson es el Heminway de los hackers” o “Una desopilante narración densamente entretejida que establece un puente entre la reciente historia de los códigos y quienes los descifran, con un futuro cercano en que los datos de los ciudadanos necesitan de un paraíso donde escapar de los gobiernos fisgones”.

Efectivamente es una novela que documenta una realidad, así como El Padrino de Mario Puzo nos retrata el Nueva York post segunda guerra mundial y el contexto del surgimiento y auge de las redes mafiosas italianas, el control de los casinos, la ley seca, las migraciones, etc. El padrino también puede ser leído como un documental y un ensayo politológico sobre el poder.

El registro literario puede ser tan informativo y analítico como los más leídos y citados libros y ensayos sociológicos. Así como Rimbaud es nombrado el poeta de la modernidad, Stephenson bien podría ser el narrador de la sociedad de la información, de hecho Criptonomicón es comparada con novelas fundacionales como Neuromante.

Además de estas consideraciones y conjeturas hay que decir que por sobre todo, esta muy bien escrita, lo que no no es un detalle menor y se agradece. Hay momentos notables, como cuando uno de los personajes explica durante ocho páginas una formula matemática que explica las estructuras y funcionalidades de la eyalulación y sus impactos en la productividad intelectual de un matemático, con la misma seriedad con la que Levi Satrauss explica las estructuras del parentesco o de los mitos. Claro que Stephenson es más entretenido de leer que Levi Strauss.

Epiphyte es una metáforta de los emprendedores y activistas de estos tiempos. La idea del refugio de datos, la Cripta, es una metáfora a tener en cuenta tanto en el mundo de los negocios y los emprendedores, como en el mundo de la política y las causas ciudadanas. Las conspiraciones siempre son desacreditadas y quien les da un poco de importancia es considerado como un paranoide o un fantasioso. Pero ahi esta su pelirgo, porque justamente las conspiraciones no son visibles, ni evidentes, ni se publican en los periódicos. No obstante, ahí están, y sin darnos cuenta podemos ser victimas de oscuras manipulaciones. Hay que recordar que hasta hace unos años (en el mundo real, en la novela de cada dia) se negaba la existencia de sistemas de espionaje como echelon. Hay que recordar que el matemático polaco estadounidense Zimmerman fue perseguido por la justicia norteamericana por liberar su programa PGP con la recomendación de que los ciudadanos encripten sus comunicaciones. Por algo será que el gobierno estadounidense consideró que liberar un programa de encriptación equivale a exportación ilegal de armamento. Por algo será.

No hay que olvidar que hay poderes fácticos globales y la red, nuestra ciudad, no esta libre de amenazas.
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